Teléfonos +57 1 287 3515 / +571 245 6447 / Calle 40 No.19-52 Bogotá D.C. info@proaarquitectura.co

Vivienda económica y cultura en Colombia HOY

Nota de PROA:

Se transcribe la conferencia dictada en la Cátedra Corona, en agosto de 2018, por el arquitecto Lorenzo Fonseca durante el evento de premiación de las convocatorias profesional 2018 y estudiantil 2017-2018 del Premio Corona Pro Hábitat.

 

Introducción

Agradezco al Premio Corona el haberme invitado para compartir con ustedes una sucinta reflexión acerca de situación actual de la vivienda económica, denominada VIS, y su relación con los usuarios. Compromiso que me llevó a estructurar una presentación no solo de la transformación del ejercicio profesional del arquitecto y su relación con las soluciones de vivienda económica sino, también, de los cambios en las instituciones creadas para responder a esta necesidad.

 

La larga experiencia ya vivida me permite hacer una mirada retrospectiva que en palabras de Alberto Saldarriaga nos obliga a “ir de Adán, Eva y la serpiente hasta nuestros días” y que, en este caso, tan solo nos lleva a la década de los años 30 cuando en Colombia se consolida la formación del arquitecto y su profesionalización y se hace evidente la tarea de las instituciones del Estado encargadas para dar soluciones a la vivienda para sectores de recursos bajos y medios.

 

Esta mirada hacia el pasado es muy importante, especialmente para las nuevas generaciones que hoy nos acompañan, para entender por qué, en relación con la vivienda económica, estamos hoy en las que estamos. Para ello se estructura esta presentación por décadas y dentro de cada década se mencionará el ejercicio profesional y las instituciones encargadas de dar soluciones.

 

Décadas de los años 30 y 40

 

Ejercicio profesional

Si bien la arquitectura en nuestro medio contó desde el siglo 18 con la presencia de profesionales extranjeros, y posteriormente con algunos nacionales formados fuera del país, la arquitectura como profesión en nuestro medio se posiciona oficialmente en 1934 con la creación de su entidad rectora, la Sociedad Colombiana de Arquitectos, y también con el inicio de la Facultad de Arquitectura en la Universidad Nacional, sede Bogotá, en 1936.

A pesar de la escasez de materiales y tecnologías motivada por la Segunda Guerra Mundial, sus primeros resultados evidencian la tendencia explícita hacia un ejercicio profesional signado por las lecciones de la Modernidad. Profesores y arquitectos inspirados por estos principios y convencidos de ellos, los utilizan para la búsqueda del modo de vivir adecuado para los colombianos. Hay una exploración por la innovación tecnológica y el deseo de ofrecer respuestas de vivienda adecuadas al medio natural y cultural del momento.

 

Instituciones

El Banco Hipotecario de Bogotá, creado al inicio del siglo 20, a comienzos de la década de los años 30, después de la crisis mundial financiera, se refunda como Banco Central Hipotecario (BCH), con el Decreto 711 de 1932, durante la presidencia de Olaya Herrera.

El Instituto de Crédito Territorial (ICT), creado en 1939, tuvo como tarea inicial propender por soluciones para la vivienda rural, objetivo que muy pronto se cambió por la vivienda urbana en la búsqueda de afrontar el déficit de vivienda en el país con programas donde el Estado era multiplicador, ente constructor, proveedor de créditos y subsidios y también hacedor de los proyectos con sus propias oficinas de arquitectos e ingenieros.

Posteriormente, en 1947, se une a este grupo la Caja de Vivienda Militar.

Estos primeros mecanismos institucionales para abordar el sector de la construcción a través del crédito hipotecario se mantuvieron, a partir de los años treinta, durante cuatro décadas.

 

Conclusiones de las dos décadas (años 30 y 40)

En relación con la vivienda económica se genera una circunstancia especial. Así como en décadas anteriores el Ministerio de Obras Públicas acogió lo más granado de la profesión, en estas décadas (30 y 40) las instituciones estatales mencionadas dedicadas a este tema se caracterizaron por incorporar destacados profesiones para organizar grupos de trabajo de apreciable talento e idoneidad. El resultado de sus propuestas se ve plasmado en las soluciones construidas a lo largo de este período y el siguiente.

 

Décadas de los años 50 y 60

 

Ejercicio profesional

Se puede decir que en estas décadas Colombia llegó a la producción de una excelente arquitectura moderna. En las dos décadas anteriores las condiciones geográficas del país, su peculiar clima tropical andino, sus innumerables enclaves culturales, materiales y técnicas regionales entraron en juego para definir, sin lugar a dudas, la presencia de la ARQUITECTURA MODERNA COLOMBIANA.

En este desarrollo se deben tener en cuenta dos factores:

  1. El convencimiento que el colombiano debía vivir de manera moderna. Luz, transparencia, ventilación, naturaleza, organización espacial clara y sencilla, y sobre todo, involucrar todos los adelantos que fueron llegando cual cascada tanto en instalaciones sanitarias como de cocina. En coherencia con amueblamiento y decoración –tapetes, lámparas, cortinas, etc.–
  2. La responsabilidad del arquitecto que en su ejercicio demostraba el profundo sentido ético de responder con entereza en la búsqueda de las respuestas adecuadas para los futuros usuarios, según escala, en cada nivel y lugar.

 

Instituciones

Como bien lo dice Saldarriaga “En este lapso se realizaron grandes proyectos de vivienda económica, se inició la autoconstrucción como mecanismo para reducir costos y se adelantaron otras estrategias orientadas por el Estado para afrontar el creciente déficit de vivienda urbana y rural”.

Fue en verdad “la edad de oro” de las soluciones a gran escala de vivienda económica en diferentes ciudades del país.

 

Conclusiones de estas dos décadas (años 50 y 60)

La vivienda económica fue un tema favorecido por el ejercicio profesional que, mancomunadamente con las instituciones a cargo de él, dieron como resultado excelentes ejemplos de urbanizaciones y conjuntos de vivienda que, con los apelativos de vivienda económica, vivienda para obreros, vivienda para empleados, respondieron con creces a las demandas de vivienda a nivel urbano y de excelente calidad integral en diferentes regiones del país.

Conjuntos que aún hoy responden acertadamente a las expectativas de alojamiento adecuado y calidad de vida de los propietarios o inquilinos que las disfrutan.

 

Décadas de los años 70 y 80

Estas décadas fueron decisivas para la arquitectura colombiana y definió el derrotero que el ejercicio profesional tomaría en adelante, transformación determinada por varios factores que, unidos en mayor o menor escala, desviaron el rumbo trazado y bien orientado en décadas anteriores. Por ello es necesario enumerarlos con cuidado.

  1. En las Cuatro Estrategias planteadas para el desarrollo del país por el economista nacido en Canadá Lauchlin Currie en el gobierno de Misael Pastrana (1972), incluyó una y quizá la más importante: una mayor inversión en la construcción para aprovechar la mano de obra no calificada. Se creó, entonces, un sistema de financiación, la Unidad de Poder Adquisitivo Constante (UPAC), que permitió el endeudamiento para la construcción de vivienda.
  2. El crecimiento desbordado de nuestras ciudades fuera de cualquier plan de desarrollo.
  3. La proliferación de facultades de arquitectura a lo largo y ancho del país, muchas dentro de la categoría “de garaje”, lo que promovió una disminución en la calidad docente y un incremento exponencial de profesionales con diploma mal preparados.

4. La aparición de los dineros ilícitos en las dinámicas del país, especialmente en la construcción. Como bien lo dice Sara Kapkin en “De la bonanza marimbera al boom del narcotráfico en Colombia”, “La época gloriosa de exportación de marihuana en Colombia, más conocida como la Bonanza Marimbera, se extendió entre mediados de los años 70 y 80 y fue uno de los primeros pasos que dio el país para sumergirse en la economía de las drogas”.

  1. El coletazo del movimiento “posmoderno” que llegó al ejercicio profesional tan solo como la moda de algunos de sus elementos decorativos, totalmente ajenos a la cultura arquitectónica de nuestro medio.
  2. Lo más deplorable fue el cambio en el comportamiento del individuo en relación con la sociedad. Desde el Estado, la ética, eso que la cultura polinesia denomina como el PONO, la rectitud, “la manera correcta de actuar”, la cualidad altruista en relación con los demás, se reemplazó por lo estrictamente legal que, en un país de leguleyos, es una norma de comportamiento egoísta demasiado flexible y acomodaticia. Norma que permeó a todos los estamentos del país[1].

[1] A propósito, y como ejemplo, quiero referirme a la renuncia en 2002 de Carlos Holmes Trujillo a la candidatura a la Contraloría y a la reciente táctica –licencia– de María Fernanda Cabal, esposa del hoy candidato a la Contraloría José Félix Lafaurie, ante la cual el conocido constitucionalista Juan Manuel Charry ratifica el cambio en Colombia de lo ético a lo meramente legal cuando afirma en el periódico El Tiempo (18.08.2018) “… la decisión que tomó en el 2002 el hoy canciller [Holmes] fue un camino ético e individual que no está explícito en la ley y, por lo tanto, no es obligatorio”. ¡Como si la ética fuera opcional! (los resaltados son míos).

 

Instituciones

Como parte de la nueva directriz de desarrollo económico basado, entre otras estrategias, en el fortalecimiento del sector de la Construcción de Vivienda, ya que en 1972, durante el gobierno de Pastrana Borrero, se crearon dos herramientas que trasformarían la política de vivienda: las Corporaciones de Ahorro y de Vivienda (CAV) que respondieran a la Unidad de Poder Adquisitivo Constante (UPAC).

 

Conclusiones de las dos décadas (años 70 y 80)

 

Del ejercicio profesional

El resultado de los anteriores factores se vio reflejado, según su origen, en que el UPAC brindó la posibilidad de préstamos para la construcción en manos de profesionales mal capacitados con la avidez de la máxima utilidad lo que motivó un cambio fundamental en el ejercicio profesional, convirtió la Arquitectura en lo que yo denomino “Industria de la construcción” ya que la producción de metros cuadrados resultó equivalente a la producción automatizada de la industria textil para producir el máximo de yardas de tela o metro cuadrado al menor costo. En esta transformación lo que prima es la rentabilidad del metro cuadrado sin tener en cuenta ni el lugar ni el usuario.

 

De las instituciones

La plausible función de las entidades con la experiencia acumulada en las décadas anteriores fue reemplazada por la modalidad de las Corporaciones de Ahorro cuyo único propósito era obtener rendimientos económicos de los préstamos.

 

Conclusión general

El cambio de actitud en el ejercicio profesional y en las expectativas de las instituciones a cargo del tema definieron como criterio exclusivo la eficiencia de la “industria de la construcción” relegando al usuario y sus necesidades culturales a un plano sin importancia.

Por otro lado el interés de las instituciones se centró mayoritariamente en la solución masiva del déficit de vivienda urbana.

 

Década de los años 90

 

Ejercicio profesional

Claro está, los profesionales de formación adecuada y con sentido ético en su ejercicio profesional siguieron trabajando pero cada vez en proporción más reducida en relación con la masa de los profesionales dedicados a la industria de la construcción en las circunstancias antes descritas.

 

Instituciones

A partir de 1991 se presentaron cambios importantes en el sistema de financiamiento y en la política de vivienda estatal, sin embargo, hasta este momento no había una cabeza visible del orden central que direccionara las políticas públicas al respecto, eventualmente, el ya suprimido Ministerio de Desarrollo Económico suplía algunas funciones.

 

Las políticas para la vivienda de interés social iniciaron en 1991 con la creación del Inurbe, reemplazando las anteriores provenientes del Instituto de Crédito Territorial para administrar el sistema de subsidios.

Según la Ley 388 de 1997 “se entiende por viviendas de interés social aquellas que se desarrollen para garantizar el derecho a la vivienda de los hogares de menores ingresos”.

A finales de la década se creó el Ministerio de Vivienda.

 

Conclusión (siglo 20)

Las nuevas instituciones estructuradas para resolver las apremiantes necesidades del creciente déficit de vivienda bajo el apelativo de Vivienda de Interés Social (VIS), asumieron su rol bajo los lineamientos que venían de atrás: máxima eficiencia de la inversión para un máximo de soluciones de vivienda.

 

Entrando al siglo 21

No es mi interés propugnar por la idea que todo tiempo pasado fue mejor, lo que sí quiero que quede claro es que al no tener en cuenta el pasado se corre el riesgo de cometer no solo los mismos errores sino otros aún peores.

Debe destacarse que así como en el reciente mundial de fútbol apareció un VAR –que nada tiene que ver con el BAR–; en términos de la vivienda de la VIS ha ido apareciendo una VIC –que nada tiene que ver con los BIC, bienes de interés cultural– es la búsqueda de involucrar los componentes integrales de una VIVIENDA DE INTERÉS CULTURAL más allá de la pragmática aproximación vigente de la rentabilidad de la inversión. Por ello es necesario hacer una reflexión acerca de ese factor, el de LA CULTURA, factor que debe estar presente, en primera instancia, en el ejercicio profesional.

 

¿Cuáles son esos principios generales que nos acercan de la CULTURA?

El ser humano se desempeña en dos dimensiones que le son inherentes a su existencia: la dimensión espacial y la temporal. Sin ellas es imposible concebir la vida humana. La cultura aparece como la conjunción de estas dos dimensiones en función del habitar del ser humano. La dimensión temporal de la cultura se manifiesta en la memoria (saberes, tradiciones y conocimiento), la dimensión espacial en el territorio (a todas las escalas). La cultura es, en estos términos, el resultado de la acción del hombre que, gracias a la memoria acumulada, actúa en un territorio específico. Desde este enfoque, cultura es un concepto que abarca todos los aspectos de la actividad del hombre.

La concretización de la dimensión espacial, lo que el autor Friedrich Bollnow denomina el espacio existencial del hombre es, en términos del arquitecto Christian Norberg-Schulz, la arquitectura. Toda obra arquitectónica se ubica en un territorio específico, se sustenta en una memoria colectiva o individual y responde al medio cultural en el que la respuesta se da.

 

Algunas facultades de arquitectura y grupos de carácter privado han venido asumiendo la necesidad de ampliar la noción de la VIS más allá de la posibilidad de producir el máximo de unidades con la reducción creciente del área por unidad y la rebaja en los costos por metro cuadrado.

 

Entre estos considero que es importante destacar la labor que viene desarrollando el Premio Corona Pro Hábitat que, desde finales de la década de los años 90, propuso criterios de intervención con componentes más allá de la rentabilidad de la inversión. La factibilidad tecnológica y financiera –viabilidad–, el partir del análisis de los problemas de calidad de vida y demostrar alternativas de superación mediante soluciones eficientes –relevancia–, relacionarse con las condiciones y necesidades de la población, del lugar y de los propósitos del desarrollo local –pertinencia–, junto con la SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL Y CULTURAL para el sitio y el grupo humano para quien se trabaja, es una positiva orientación en la búsqueda de esta vivienda de interés cultural.

 

En estos términos, ya Alberto Saldarriaga había planteado para el Premio Corona Pro Hábitat 2006 una explicación de los indicadores, enmarcados en los componentes de la CULTURA:

 

  1. Territorio
  2. Natural (aproximación al paisaje)

Cada lugar donde se ubica una obra arquitectónica ofrece condiciones geográfico-físicas particulares que determinan, entre otras, decisiones de localización, de acceso, climáticas, de relaciones interior-exterior, de asolación y ventilación, de respeto por la naturaleza. Por tanto, el diseño y la construcción de la obra arquitectónica y de su entorno deben ser coherentes con las condiciones del territorio y debe garantizar el manejo eficiente de los recursos naturales. Se evalúan:

El manejo de los recursos naturales.

El respeto por la naturaleza.

El aprovechamiento de la topografía.

El manejo de la asolación.

La propuesta de integración/contraste con el contexto inmediato y mediato.

La coherencia.

 

  1. Urbano (inserción en el tejido urbano)

El desempeño profesional actual se lleva a cabo primordialmente en el contexto de lo urbano. La ciudad, su espacio público, la normatividad, las construcciones vecinas, el futuro desarrollo del sector, entre otros, determinan un conjunto de condiciones de diseño que, unidos a la actitud profesional del diseñador, permiten buscar la óptima respuesta en función del futuro usuario, del cliente, de la ciudad y del aporte creativo personal para lograr un todo coherente en su obra, en su contexto inmediato, en la ciudad y la satisfacción plena del usuario. Se evalúan:

El respeto por el sector.

La relación arquitectura/espacio público.

La congruencia con el contexto construido inmediato y mediato.

El lenguaje formal de volúmenes y fachadas.

 

  1. Memoria

En cada comunidad la memoria brinda alternativas en relación con los usos espaciales, la organización espacial, el lenguaje de fachadas, la volumetría, los materiales y técnicas constructivas que deben ser referentes en la toma de decisiones de diseño. Se evalúan:

La decantación de organizaciones espaciales recurrentes en el medio.

El estudio y aplicación de tecnologías apropiadas relacionadas con el contexto.

El planteamiento de volumetrías y de lenguaje de fachadas acordes con el entorno circundante y con el lenguaje regional.

 

  1. Comunidad

La respuesta arquitectónica tiene un propósito fundamental: responder a la calidad de vida que el usuario requiere. En el logro de este objetivo se consideran la organización espacial, la solución de confort ambiental (climático, acústico), el manejo adecuado de fuentes de energía y de residuos sólidos. Estos aspectos están contenidos en los indicadores de alta calidad.

 

La totalidad de estos tres componentes debe reflejar EN LA OBRA el respeto por el territorio y un conocimiento de los antecedentes culturales del lugar para la recuperación de la memoria, de la organización espacial existente, de las tradiciones y características sociales y económicas de la comunidad que lo habita para enriquecer los valores culturales del lugar en que se ubica.

 

Ejemplos.

Se muestra inicialmente un mosaico de ejemplos de soluciones de vivienda en diversas regiones del país, para diferentes grupos de usuarios que pone en evidencia visualmente la ausencia de variedad, todos llevan el sello anodino y repetitivo a lo largo y ancho de un país caracterizado, según reza la Constitución, por su multirregionalidad y pluriculturalismo.

 

Son unos pocos ejemplos de los resultados construidos o propiciados recientemente por las instituciones estatales en diferentes regiones del país que produce unas construcciones sin identidad, ajenas al territorio donde se construyen y ajenas a las necesidades culturales de sus futuros habitantes [los ejemplos que se mostraron en la conferencia no se incluyen en esta plataforma por las exigencias de derechos autor]. Imágenes que sirven como referente visual para contrastarlas, en una rápida mirada, con algunas de las propuestas que han concursado en años recientes en el Premio Corona Pro Hábitat tanto a nivel profesional como estudiantil.

 

Escogidas aleatoriamente las propuestas que se presentan evidencian no solo la eficiente propuesta de organización espacial, constructiva y volumétrica sino también la búsqueda de la comprensión de la idiosincrasia de los futuros usuarios, el interés por el contexto físico donde se va a construir y el manejo adecuado de tecnologías y materiales de la región, según los criterios planteados en las bases de la convocatoria del Premio Corona [esta selección se presenta como un anexo al final de este texto].

 

Conclusión

Como bien lo define Jaime Higuera (2007) en su libro Arquitectura en tierra, sustentabilidad & cultura, “la VIVIENDA DE INTERÉS CULTURAL debe desarrollar soluciones de vivienda acordes con los requerimientos y condiciones culturales de los colombianos en cada una de sus regiones. No es un modelo genérico ni un prototipo constructivo pues la VIC supera estos aspectos, sin desconocer, por supuesto, su importancia. Busca, ante todo, la creación de una vivienda colombiana inconfundible, racionalizada según el medio en el que se van a construir y acorde con las verdaderas necesidades de la familia, sus espacios para una vivienda digna, la utilización de materiales con tecnologías apropiadas, cuyo costo esté al alcance de más número de familias”.

 

Anexo gráfico:

Premio Corona 2005, Convocatoria Profesional

Montenegro, Quindío. J. C. Lorza, F. A. Gómez, J. C. Moreno
Montenegro, Quindío. J. C. Lorza, F. A. Gómez, J. C. Moreno

Premio Corona 2009-2010, Convocatoria Estudiantil

Tierralta, Córdoba (comunidades indígenas). Universidad Pontificia Bolivariana, Montería

Premio Corona 2011-2012, Convocatoria Estudiantil

Quibdó, Chocó. Universidad del Valle, Cali

Premio Corona 2011-2012, Convocatoria Estudiantil

Quibdó, Chocó. Universidad del Valle, Cali

Premio Corona 2011-2012, Convocatoria Estudiantil

Ciénaga Grande, Magdalena. Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano

Premio Corona 2012, Convocatoria Profesional

La Mojana, Sucre / Bolívar / Córdoba / Antioquia. Equipo Pilares

Premio Corona 2013-2014, Convocatoria Estudiantil

Jericó, Antioquia. Universidad San Buenaventura, Medellín

Premio Corona 2013-2014, Convocatoria Estudiantil

Dagua, Valle del Cauca. Universidad del Valle, Cali

Premio Corona 2015-2016, Convocatoria Profesional

Zona norte cafetera. Facultad de Artes, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá

Premio Corona 2015-2016, Convocatoria Profesional

Zona centro cafetera. Universidad Católica de Pereira

Premio Corona 2015-2016, Convocatoria Profesional

Zona sur cafetera. Eva Arquitectos S.A.S.

Premio Corona 2017, Convocatoria Profesional

Ciudad del Bicentenario, Cartagena. J. M. Pradilla, A. F. Cabal