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Nota de PROA: Se presenta la sinopsis del trabajo de grado “Liquidez y Resistencia. Arquitectura para la alteridad” presentado recientemente por Lucas Arango Ahumada para optar el título de arquitecto de la Pontificia Universidad Javeriana y destacado como meritorio en el momento de la sustentación. El trabajo lo dirigió el arquitecto David Burbano.

Liquidez y resistencia. Arquitectura para la alteridad

 

Por Lucas Arango Ahumada

 

Índice

Introducción – Felicidad
Marco teórico – Liquidez y resistencia
Marco teórico – Acontecimiento, la cueva mágica
Marco teórico – La fantasía
Problemática – De la filosofía a la realidad
Problemática – Contexto colombiano
Problemática – Usuario
Propuesta – Diagnóstico, propuesta urbana y arquitectónica

La modernidad ha provocado cambios en las formas de habitar y relacionarse, cambios aparentemente repentinos a los cuales muy pocas disciplinas les están haciendo frente. Hay una falta de exploración en la arquitectura que responda a estos nuevos retos de la modernidad.

Introducción – Felicidad

A lo largo de la historia, la felicidad ha sido un factor de suma importancia para los humanos. Si nos vamos atrás en el tiempo, encontraremos una gran variedad de definiciones de felicidad. Platón la define como aquella que solo alcanzan los morales, los que entienden los valores cardinales, en particular la justicia. Para la escuela cínica era lo que alcanzábamos con entrenamiento riguroso, eliminando los deseos convencionales, prefiriendo así una vida más simple. Los estoicos la definen como la virtud, una vida a “full potencial”, el estar realizado. Más adelante, con el cristianismo, las definiciones cambian y empiezan a buscar su significado en Dios, en el amor. Seguimos buscando definiciones y encontramos algunas similitudes como una finalidad, darle un “sentido” a la vida. Pongo el ejemplo de Schopenhauer, la felicidad no es un fin sino es el camino que recorremos al buscar cumplir un deseo, que cuando se cumple abre la puerta a otro deseo y nos tiene en una constante evolución. “Sentido”. Aparecen unas definiciones como la del utilitarista Bentham que dice que la felicidad es la experiencia del placer sin dolor. En este ensayo haremos especial énfasis en las últimas dos, sin embargo, antes de profundizar, veremos qué afectación ha tenido esto en la arquitectura.

Pondré dos ejemplos en los que veremos la estrecha relación que puede tener este concepto con la diciplina de arquitectura. El primer caso en el que puedo pensar son los egipcios, una de las civilizaciones más icónicas de nuestra historia. Los egipcios tenían una especial preocupación por la tierra y por la muerte, en específico por su creencia en la vida después de la muerte. Su arquitectura era una forma de representar sus creencias, mediante esta cuentan la relación que tenían con la tierra y los dioses. Era una especie de felicidad creada en la tierra y llevada para seguir después de la muerte. El segundo caso sería el de la búsqueda de la felicidad en Dios. En esta encontramos una gran variedad de ejemplos y todos con visiones diferentes, unos buscando venerar a Dios y otros intentando llegar a Él mediante la altura de sus edificaciones (¿loco no?). Con estos dos referentes podemos ver que la arquitectura, al menos en dos épocas o visiones de la humanidad, le ha importado a alguien más que solo a los arquitectos. Ahora, pasemos a su contraposición. Para este punto podría citar un considerable número de pensadores que desdeñan cualquier interés por la belleza y el diseño. Me quedaré con dos. El primero sería el filósofo griego, perteneciente al estoicismo, Epicteto, quién le pregunta a uno de sus amigos (tras habérsele quemado a este su casa) “si realmente entiendes lo que gobierna el universo, ¿cómo puedes tú anhelar pedazos de piedra y roca bonita?” Con esta pregunta demuestra su desapego a lo material y, en este caso, a la arquitectura. El segundo caso es, cuenta la leyenda, el de la cristiana y posteriormente ermitaña Alejandra, quien, tras haber oído la voz de Dios, vende su casa, se desprende de la arquitectura y objetos materiales y decide encerrarse en una tumba para nunca ver el mundo otra vez. La austeridad ha sido una constante.

Volviendo a la idea de felicidad, cabe preguntarse ¿qué es la felicidad en el siglo XXI? Abordaremos esta pregunta desde dos puntos de vista filosóficos en los cuales se establecerá un diagnóstico de nuestra sociedad contemporánea y, posteriormente, se planteará una posible cura / solución.

Marco teórico – Liquidez y resistencia

Para el diagnóstico partiré del “Der Mann ohne Verwandtschaften” o “el hombre sin vínculos” de Robert Musil. Por lo tanto, ¿qué es? o ¿quién es dicho “hombre sin vínculos”? Zygmunt Bauman lo explica como “el habitante de nuestra moderna sociedad líquida”. Ahora ¿qué <<nos>> caracteriza? (entendiendo que somos aquellos habitantes de la modernidad líquida). No tenemos vínculos fijos y estables, no tenemos vínculos inquebrantables (a diferencia de nuestros abuelos debido a que nos hemos criado en la era de la técnica, técnica que nos excede y nos aísla), somos: “Desesperados por <<relacionarnos>>. Sin embargo, desconfiamos todo el tiempo de <<estar relacionados>>“, por lo que los vínculos son, con la analogía de Bauman, unos lazos que amarramos, pero no muy bien porque, en caso de un cambio o de que algo falle, debemos ser capaces de desatarlos fácilmente.

Ahora bien, si la finalidad es buscar la felicidad en el habitar del siglo XXI, ¿por qué ver la sociedad líquida? A pesar de que la sociedad líquida solo sea una teoría, una postura, una serie de libros. Hay una realidad creciente y es la segregación y la dificultad de establecer vínculos en un mundo dominado por la tecnología, razón por la cual acudo a esta teoría para explicar la problemática a la que la arquitectura se está enfrentando.

Para hacer frente a este problema, acudiré al libro La resistencia íntima. Ensayos de una filosofía de la proximidad, del profesor Josep Maria Esquirol. En su libro, Esquirol introduce un concepto muy interesante, la resistencia. Empieza explicando la idea diciendo “…, sólo quien es capaz de la soledad puede estar de veras con los demás”, y pone el ejemplo de la casa de un anacoreta en donde se encuentra la siguiente frase en la pared: “Quien va al desierto no es un desertor”. ¿Qué nos empiezan a decir estas frases? La resistencia se ve, en un instante, como el aislamiento, abandonar. No es así, con el aislamiento se da una pérdida que trae consigo sufrimiento. La resistencia es: un movimiento de amparo que le hace frente a todo lo que nos diluye como sociedad, el resistente “quiere ante todo, no perderse a sí mismo pero, de una manera muy especial, servir a los demás”. El acto de aislarse se ve como una forma de refugiarnos “no tan solo del frío atmosférico, sino también ante el hielo metafísico”. En este punto, Esquirol plantea la pregunta “¿acaso sería posible coronar la cima de la montaña más alta sin pasar la noche en la tienda de campaña o en el refugio?”. Desmenucemos y hagamos un símil con las partes de esta pregunta. ¿Qué es la montaña? Para el caso de esta investigación la montaña será la respuesta de la arquitectura al siglo XXI. A la modernidad líquida. Y ¿la tienda de campaña? Visto según Esquirol, la respuesta puede ser sencilla. El cobijo, el lugar en donde nos sentimos seguros y, como se dijo anteriormente, nos protege del hielo metafísico.

Como se ha visto a lo largo de las citas del texto, el resistente no es alguien que se aísla, el resistente hace un acto de alejarse para poder abrir sus sentidos, mejorar sus vínculos y hacer un acto de “defensa” ante la modernidad líquida. El resistente no está solo, no puede estarlo, por lo que, en la arquitectura aparece la necesidad de unos espacios de introspección y reflexión que sean bien diferenciados de otros espacios de congregación e interacción. Con esto se tienen los dos espacios fundamentales para tener una postura de “resistencia”, una resignificación de lo que en arquitectura entendemos como lo “privado” y lo “colectivo”.

Marco teórico – Acontecimiento, la cueva mágica

Si bien la resistencia puede ser un primer atisbo de la lucha contra la liquidez, el concepto ha de ser complementado para poder llegar a una concreción espacial.

En mi investigación y búsqueda por pasar estos conceptos filosóficos a la arquitectura, me encuentro con un espacio creado en la Antigua Grecia, usado generalmente en los templos, el llamado ádyton. El ádyton es un espacio que, como Chul Han lo presenta, es un “espacio completamente cerrado hacia afuera en el templo griego”, era una cámara secreta a la cual solo podían acceder los sacerdotes. Normalmente se encontraba tras la naos pero, en algunos casos, se han encontrado estos espacios bajo tierra. Se dice que era un espacio inaccesible a los fieles (puesto que está dentro de un templo), un “lugar al que no se va”. La importancia de este espacio recae, como se menciona en el capítulo anterior, en la necesidad y búsqueda del humano por tener un espacio, en este caso, completamente privado en el que se pueda realizar alguna actividad específica. Coincide que esta actividad realizada en el ádyton, era muy específica (en este caso religiosa) y enfocada hacia la meditación, hacia la introspección. En el artículo “Delfos, el oráculo del dios Apolo” realizado por Mireia Movellán Luis de National Geographic España, encontramos una cita que deja en claro la función e importancia del ádyton en su época. “Según la tradición, en la parte más recóndita del templo de Apolo había un lugar subterráneo, el ádyton, al que la pitia descendía, con una corona y un bastón de laurel, cuando le llegaba el momento de entrar en éxtasis y comunicarse con la divinidad”. Entrar en éxtasis… da cuenta de que, además de ser un lugar extremadamente privado y específico, es un lugar “exclusivo” en total sentido de la palabra. “Cuando le llegaba el momento de entrar en éxtasis”. No era un espacio común tanto en uso como en concepción arquitectónica, se usaba en ocasiones muy especiales, para llegar al éxtasis… Pensando en este hecho de llegar al éxtasis, me intrigué por lo que podría llegar a hacer y el por qué lo hacían. Me topé con que la palabra, al igual que el espacio el cual estamos hablando, proviene del griego έκ-στασις (ek-stasis) ek- de “out” y stasis de “a stand, or a standoff of forces”, o en español fuera y detención / parar como suele ser traducido. Hace alusión al “estar o estar fuera de uno mismo, un traslado a otro lugar”. Seguimos con su significado etimológico y encontramos que el ek-stasis­ es un estado de plenitud máxima el cual se suele asociar a la lucidez intensa que dura unos momentos y que, tras su fin, la vuelta a la cotidianidad o a la “realidad” puede verse transformada.

Procederé haciendo énfasis con esa idea de transformación. Una visión o más bien, un significado moderno del éxtasis (ya que este ha pasado a tener una idea / connotación relacionada con la droga) podría ser el acontecimiento. ¿Por qué? ¿Cómo? Lo explicaré a través del libro Acontecimiento, de Slavoj Žižek. Al inicio del libro, el autor se embarca en el tema dando una primera definición del concepto como “algo traumático, perturbador, que parece suceder de repente y que interrumpe el curso normal de las cosas”. Con esto podemos empezar a establecer relaciones con el ek-stasis­ griego. El acontecimiento “en su esencia, (…) no es algo que ocurre en el mundo, sino un “cambio de planteamiento a través del cual percibimos el mundo y nos relacionamos con él”. Nuevamente, relación con el ek-stasis ya que, como este último hace, transforma mi cotidianidad. Más adelante Žižek hace un breve análisis de la película “Inocencia sin protección” de Dušan Makavejev, en la que el protagonista y héroe Aleksić “designa el momento acontecimental (…) la exposición de la realidad que nadie quiere admitir, pero que ahora, se ha convertido en una revelación y que ha cambiado las reglas de juego”. Si nos remontamos a la historia (no entraré en discusión de temas de fe, haré un breve análisis de obras que representan el tema) encontraremos una serie de relatos en la biblia y pinturas mediante las cuales los autores representan y le dan forma a este concepto de acontecimiento, no viéndolo como un acontecimiento conceptual que pasan a abstraer sino como un momento en la historia que ha cambiado las reglas de juego. Nos encontramos con las teofanías (RAE: “manifestación de la divinidad de Dios”) y la transfiguración en el arte. Con las teofanías encontramos unas pinturas que representan al mundo (o a un escenario específico) como un lugar oscuro en donde (normalmente en el centro o cerca de él) se abren los cielos o aparece un elemento que irradia tal cantidad de luz que ciega a los hombres asombrados que presencian el evento. De igual manera, en la “Transfiguración” de Rafael, vemos nuevamente un escenario oscuro en donde se ve a Jesús elevarse sobre los profetas, mientras que el cielo se abre tras él, dejando pasar alrededor de su cuerpo unos rayos de luz que enmarcan el foco que los hombres ven y señalan con asombro. En relatos bíblicos y pinturas religiosas se suele relacionar a Dios o a la Santísima Trinidad como un elemento de luz, sin embargo, viendo otras pinturas acontecimentales como puede ser “El rapto de las sabinas” de Jacques Louis David, vemos cómo el artista plasma el fin de la guerra entre los romanos y los sabinos como un enfrentamiento armado entre hombres desnudos en el que irrumpen las sabinas, poniéndose en medio de la batalla de brazos abiertos haciendo un gesto para detener la guerra (acontecimiento que acabó con la guerra que posteriormente terminó en alianza eterna). En este cuadro vemos nuevamente el escenario oscuro en donde un elemento resalta, esta vez no por la luz que irradia sino por su blanco color de piel y ropa que se superpone ante todos los elementos. Como otro ejemplo acontecimental no religioso, encontramos “La libertad guiando al pueblo” de Eugène Delacroix que plasma el acontecimiento del pueblo triunfante en la Revolución de 1830. Vemos una Francia oscura con una muchedumbre en el fondo y cadáveres en el piso, cadáveres sobre los cuales se erige una mujer con el pecho afuera, arma en mano y bandera francesa en la otra. Elevada más que todos los hombres y en posición de liderazgo, se ilumina el cielo tras ella, haciéndola el punto focal de la pintura, se destacan de igual manera su piel blanca y ropa amarilla que resaltan frente a los hombres con vestimenta más oscura.

El acontecimiento se representa siempre como un elemento luminoso y de colores claros. Un ejemplo moderno de espacio acontecimental se puede ver en la película “Melancolía” de Lars von Trier. En este caso, en forma de ramas que asemejan a una tienda de campaña a la cual llama la cueva mágica. En la película se podría interpretar el choque del planeta Melancolía con la Tierra como el acontecimiento, sin embargo, el acontecimiento y su espacio toman lugar en la Tierra únicamente, en la cueva mágica que Justine (una de las protagonistas) construye para tranquilizar a su sobrino. ¿Por qué este es un espacio acontecimental? Se ve como tal porque, mediante ella, Justine tiene la capacidad de transformar una situación de pánico (el fin del mundo inminente) hacia una situación de orden, dándole estabilidad, cambiando el significado y percepción del mundo y el momento que están viviendo. Como lo presenta Žižek, “Justine no es una Maestra protectora que proporciona una hermosa mentira (…) Lo que proporciona es una ficción simbólica, que, por supuesto, no tiene eficacia mágica, pero que funciona a su nivel para evitar el pánico. […] la <<cueva mágica>> nos permite aceptar el fin con alegría […]”.

Marco teórico – La fantasía

En busca de un espacio que permita el acontecimiento, un nuevo ádyton, surge la idea de la fantasía. Žižek diría que la fantasía es aquello que nos permite experimentar lo real, que “la fantasía no se limita a materializar un deseo de un modo alucinatorio; más bien, constituye nuestro deseo, proporciona sus coordenadas; literalmente, nos enseña cómo desear”. Vemos a la fantasía como una característica conceptual que tienen los espacios de la cueva mágica, del ádyton.

Haciendo referencia a Chul Han, en sus libros La agonía del eros, La sociedad de la transparencia y En el enjambre vemos que, como el autor explica, la modernidad y el mundo guiado por el capitalismo nos ha llevado a tener un “infierno de lo igual”, un mundo en donde no solo las personas, sino también los objetos son iguales. Todos buscando ser diferentes porque consideran que todos son iguales, pero fallando en el intento porque el mismo deseo de buscar la diferencia evidencia lo homogéneo que es el pensamiento de las personas. El infierno del igual, como explica el autor, nos lleva a un mundo donde hay un conformismo radical en el que la gente acepta “vivir como viven todos”, lo que produce una exhibición y una transparencia, un mundo donde todo está expuesto. Un problema al que llama “neoliberalismo”, problema que según plantea, se resolvería con una revolución en el uso del tiempo, diciendo que “el tiempo trabajado es tiempo perdido, no es tiempo para nosotros” y haciendo un énfasis en que lo que necesitamos es un tiempo libre, un tiempo en el que se deje de producir, tiempo con carácter festivo. Lo anteriormente mencionado se dificulta ya que, como explica el autor en su libro En el enjambre, en la actualidad todo se centra en el trabajo, el hombre pasa a ser amo y esclavo de sí mismo, teniendo así mismo una sociedad del rendimiento, en donde el tiempo se usa en su totalidad para el trabajo. Dice el autor: “Hoy no tenemos otro tiempo que el del trabajo. Y así lo llevamos con nosotros también a las vacaciones, e incluso al sueño (…) Y la relajación no es más que un modo de trabajo, en la medida en que sirve para la regeneración de la fuerza laboral”. Chul-Han propone que la solución sería un tiempo que no se trate de una pausa ni de un descanso, un tiempo que sea de carácter personal que reivindique el deseo de no hacer nada considerado productivo para el neoliberalismo.

Ahora bien, entendida la importancia de espacios acontecimentales, vemos la dificultad que estos suponen en el mundo moderno, en el mundo de la igualdad y de la transparencia. Como dice el autor, contrario de tener estos espacios, “hoy, en cambio, reina una total falta de distancia, en la que la intimidad es expuesta públicamente…”. La dificultad de un espacio como la cueva mágica o el ádyton recae en lo que el filósofo francés Roland Barthes explicaría como “studium” y “punctum”. Los conceptos son usados en fotografía (categorías internas de las imágenes), donde “studium” es lo visible, evidente, lo concretamente perceptible, mientras que “punctum” es aquel aspecto de la imagen que impacta, que sacude, que emociona. A lo anterior, Chul Han añade que (hablando de la imagen) la actualidad no oculta nada, lo muestra todo, hipervisiviliza la información, lo que supone una mirada simple, entendiendo que una mirada compleja, que busca algo oculto, requeriría tiempo. Esto se puede ver en los objetos (para el caso de estudio, en arquitectura) creados por la sociedad moderna, objetos y espacios uniformes, similares, sin diferencias y repetitivos, productos, como diría Chul-Han, de la sociedad de la transparencia.

Problemática – De la filosofía a la realidad

La configuración del hábitat urbano actual no responde a los desafíos que implican las transformaciones en los vínculos sociales en la sociedad contemporánea (liquidez de Bauman).

Para soportar lo anteriormente mencionado haré referencia al libro Palaces for the People: How Social Infrastructure Can Help Fight Inequality, Polarization, and the Decline of Civic Life, por Eric Klinenberg, en el que el sociólogo, de manera narrativa, explica mediante varios ejemplos la caída de la vida urbana y la importancia de espacios públicos eficientes que promuevan la interacción social.

El primer caso que cita el libro es la dura oleada de calor que azota a Chicago en julio del año 1995, mes en el cual se alcanzan los 52,2ºC y se rompe un récord histórico en la ciudad por el alto consumo de energía. Con los niveles tan altos de temperatura, las plantas de energía se vieron enfrentadas a un crecimiento alto y repentino en su demanda, por lo que algunas se sobrecargaron, dejaron de funcionar, teniendo como resultado un apagón momentáneo en varias zonas de la ciudad. “(…) miles de personas con problemas de salud causadas por el calor corrieron hacia las salas de emergencia, casi la mitad de los hospitales de la ciudad tuvieron que negarle la entrada a los pacientes porque ya no había más espacio. Una fila de camiones se formó frente al Cook County Medical Examiner’s Office, esperando para descargar los cadáveres. Había 222 plazas en la morgue, todas llenas. El dueño de una compañía empacadora de carne ofreció traer un camión refrigerante de casi 14,5 metros de largo. Cuando se llenó, trajo otro, y otro, y otro, hasta que 9 camiones llenos de cientos de cuerpos llenaron el estacionamiento. —Nunca había visto algo así en mi vida— dijo el examinador médico —estamos abrumados—”.

Las muertes presenciadas en el Cook County Medical Examiner’s Office no fueron las únicas, durante la semana del 14 al 20, 739 personas murieron en la ciudad, más del doble de los fallecidos en el “Great Chicago Fire” y aproximadamente 7 veces más que las víctimas del huracán Sandy. Las cifras eran alarmantes, más de 100 muertes por día, todas ellas relacionadas con el problema del calor debían tener una explicación. El instituto de salud Disease Control Prevention (DCP) mandó investigadores de otras ciudades para que investigaran lo ocurrido en Chicago. La investigación consistió en tomar casos en puntos diferentes de la ciudad por parejas con condiciones demográficas similares, para poder establecer una relación y tener un punto de comparación. Se visitaron más de 700 hogares de las víctimas, familiares y vecinos. Klinenberg dice que los resultados eran de esperar, de los datos arrojados se encontraba que tener un aire acondicionado funcionando reducía la mortandad en un 80%, nada que no se pudiera intuir. Sin embargo, más adelante los datos parecían tener algo en el fondo. Se encontró que el aislamiento social incrementaba el riesgo de muerte, vivir solo era particularmente peligroso. Resulta que los que no tenían compañía en casa tendían a fallar en el reconocimiento de los síntomas y la gravedad de las enfermedades que causaba el calor, sin embargo, una conexión cercana con otra persona, o incluso un animal, le daba a estas personas una posibilidad más alta de sobrevivir. Aunque no pareciera tener una relación directa con la causa de muerte, a las mujeres les fue mucho mejor que a los hombres. ¿Por qué? De lo sorprendente del estudio, se encontró que ellas tenían un vínculo más fuerte con sus amigos y familiares, por lo que sus posibilidades de sobrevivir se veían incrementadas. Algo similar pasó con los latinos (por nuestra cultura tenemos una mayor cercanía, en comparación a los estadounidenses, con nuestros seres queridos). A pesar de los altos niveles de pobreza, las muertes registradas fueron bajas ¿la razón? Tendían a vivir en barrios densamente poblados, barrios que, como Klinenberg lo pone, morir solo es casi imposible.

“En su mayor parte la muerte causada por la ola de calor era fuertemente correlacionada con la segregación y la inequidad: 8 de las 10 áreas de comunidades con los mayores números de muertes eran virtualmente afroamericanas, con focos de pobreza y violencia concentrada. Al mismo tiempo, 3 de los 10 barrios con el menor número de muertes registradas eran pobres, violentos y mayoritariamente afroamericanos, mientras que el otro era pobre, violento y mayoritariamente latino. En papel, estos barrios parece que debieron haber sufrido graves consecuencias en la oleada de calor. De hecho, fueron más resilientes que las áreas más afluentes de Chicago”. Con esto se encontró que a pesar de que se tuvieran unas condiciones aparentemente mejores y una calidad de vida más alta (en cuanto a servicios públicos, comodidades y nivel socioeconómico), estos factores no tenían relevancia frente a las relaciones sociales, frente a los vínculos, frente a la solidez que Bauman dice. Lo anterior se puede ver reflejado nuevamente, y complementado, por el estudio, igualmente citado en el libro de Michael Zoorob, Bowling Alone, Dying Together: The Role of Social Capital in Mitigating the Drug Overdose Epidemic in the United States (2017), en el cual encuentra que las comunidades con un capital social más fuerte (medido como densidad de organizaciones cívicas y la ratio en que los ciudadanos votaban) eran más propensos a alejarse de los problemas y la crisis del opio en comparación con comunidades más frágiles, incluso cuando se tomaron en cuenta factores como los ingresos, el nivel educativo y la ración de analgésicos prescrita.

Como casos más recientes encontramos el alto número de suicidios en Tokyo, Japón. En el artículo “Why does Japan have such a high suicide rate?” BBC le plantea la pregunta al profesor Wataru Nishida, psicólogo de la Universidad Temple de Tokyo, quien responde: “El aislamiento es el precursor número uno de la depresión y el suicidio” y más adelante añade diciendo que ahora es cada vez más común encontrar historias de gente mayor que muere sola en sus apartamentos. A pesar de que los suicidios se le atribuyan (bastante) a la presión financiera, en las últimas décadas, ha aparecido un fenómeno el cual podría ser el vehículo para una problemática (con respecto a los suicidios) mucho peor, los “hikikomori” (traducido como aislamiento social agudo), ya que, como el profesor Nishida dice, el aislamiento es el precursor número uno. El Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar define a los “hikikomori” como aquellas personas que se niegan a dejar sus casas/apartamentos y se aíslan de la sociedad por un periodo que excede los seis meses. De acuerdo con datos del gobierno del año 2010, hay 700.000 individuos viviendo como “hikikomori’s” con una edad promedio de 31 años.

En capítulos anteriores, y en los conceptos, hemos visto la importancia de la reflexión y la relación introspectiva que permite mejorar las relaciones exteriores. La importancia de aquel espacio al que los griegos llamaban Ádyton, la importancia de aquel espacio que me permita la “resistencia” que plantea el profesor Esquirol. Pero también hemos visto la dificultad que esto implica en la modernidad, la pérdida de estos espacios y la no comprensión de su importancia. En “La agonía del eros” por Byung-Chul Han, encontramos el problema de la positividad y la transparencia en el mundo moderno, con la tecnología y las nuevas formas de habitar (que nos han llegado sin que nos demos cuenta) nos han dejado expuestos, nos han quitado ese Ádyton, ese espacio tan importante para el desarrollo de las personas. El enjambre, el exceso de información y la tecnología nos han llevado a una racionalización que se da ya que la imaginación requiere lo incierto, necesita de una oscuridad que nos obligue a cerrar los ojos para sumergirnos en las posibilidades de la imaginación, sin embargo, y por el contrario, la sobrecarga de información a la que estamos sometidos actualmente, nos abre los ojos y nos hace incapaces de entrar en la fantasía. Como diría Byung-Chul, estamos en el mundo de la transparencia, positividad y de lo igual, ya no vivimos la “Buena Vida” de Hegel, ahora vivimos la “Mera Vida”.

Problemática – Contexto colombiano

Establecida ya la relación de esta problemática filosófica con la realidad, se encuentra que se traduce a fenómenos de depresión, aislamiento y suicidio. Por lo que se pasa a hacer un análisis de la problemática en nuestro contexto colombiano. Con estudios como: “Ideación suicida en la adolescencia: Una explicación desde tres de sus variables asociadas en Bogotá, 2009”, “Suicidio en estudiantes universitarios en Bogotá, Colombia, 2004-2014”, “Caracterización del suicidio en Colombia, 2000-2010”, entre otros estudios y artículos.

Al no haber datos cuantitativos de depresión en el país, para poder hacer un mapeo de la problemática, se toman los datos de los suicidios ya que, en los diferentes estudios se establece una relación entre 1-Depresión para que se dé un 2-Suicidio. Teniendo esto en cuenta, paso a estudiar la clasificación de muertes violentas de Medicina Legal, en donde encuentro que la variación porcentual de suicidios año 2019 con respecto al año 2018, es la única que mantiene un crecimiento constante a diferencia de las fatalidades de homicidio, accidentes de transporte y accidentes varios y que el grupo etario en el que más se está presentando esta problemática se encuentra entre los 15 y los 30 años.

En los datos a nivel país me topo con un fenómeno que representa una subida de casos a medida que va pasando el año, que en este tipo de fatalidades predominan los casos masculinos, sin embargo, se presenta un aumento más significativo en los casos femeninos. Haciendo una localización de estos datos, aparece que la ciudad que más está sufriendo y presentando casos en aumento de la problemática estudiada es Bogotá por más del doble que la segunda, Medellín. Teniendo en cuenta que el proyecto tendrá una intervención arquitectónica, se estudian los datos a nivel ciudad y se encuentra que la localidad que más casos presenta es Chapinero. Se escoge esta última como sector de estudio por su creciente problemática relacionada con problemas mentales y por su contraste sociocultural que, desde la filosofía, se ve como una oportunidad.

Problemática – Usuario

Se pasa a hacer un estudio del usuario desde un punto de vista médico, psicológico y evolutivo, en donde se encuentra, además de los seis tipos de depresión, que este es un problema creciente, cada vez más presente en personas jóvenes y que, si no es tratado, puede permanecer durante años afectando la percepción de la vida por parte del usuario, quien adquiere una conducta de rumiación que empieza a afectar su capacidad de resolver problemas e, incluso, puede dar una pérdida de interés hacia actividades que en algún momento consideraban como placenteras.

Para entender la raíz de este problema, se hace un estudio desde el punto de vista evolutivo en el que se entiende que data de millones de años atrás. Louise C. Hawkley y John T. Cacioppo, explican este fenómeno de la siguiente manera: “la selección natural beneficiaba la colaboración y la formación de vínculos con los demás. Obtener las calorías suficientes, cuidar a los hijos y mantenerse caliente, era una tarea particularmente complicada si se estaba solo. Estar solo significaba la muerte”. Lo anterior citado aparece cuando el humano empieza a agruparse para poder sobrevivir a las amenazas. Cuando el fuerte de nuestra raza se convierte en nuestra capacidad para socializar por lo que, en este punto, la mayor amenaza de supervivencia ya no era la intemperie o los depredadores, era el ser excluido del grupo. Por esto, el cuerpo creó un sistema de dolor social como una adaptación evolutiva hacia al rechazo. Este sistema funciona igual que la representación de una enfermedad común. El cuerpo me da un aviso de que algo está mal y que tengo que trabajar en ello. Al igual que el dolor de una fractura hace que vaya al doctor, el dolor social aparece cuando “hice algo mal y por consecuencia fui excluido del grupo” (volviendo a la idea evolutiva). Es por esto que ahora el rechazo y la soledad duelen.

Este sistema de funcionamiento social se fue desarrollando y se dividió en tres principales partes: un sistema que nos ayuda a sentirnos en paz, estar seguros y felices. Un sistema que genera deseo y sentimientos de motivación y, finalmente, un sistema que nos ayuda a detectar, rastrear y responder a elementos o situaciones que puedan representar una amenaza. Cuando este último se activa, emociones de protección se empiezan a generar. Aparece la ansiedad y conductas que nos ayudan a mantenernos a salvo, como por ejemplo, huir o evitar ciertas situaciones. Este sistema, tanto para humanos como animales, puede ser activado muy fácilmente ante cualquier amenaza, por esta razón la depresión es un tipo de respuesta de “vete al fondo de la cueva y quédate ahí hasta que la situación mejore”.

Para finalizar con este apartado quiero recalcar la necesidad del cuerpo de exteriorizar este problema y para el caso de la depresión, el cuerpo tiene dos formas de hacerlo. Una introspectiva en la que se tiene una reflexión propia y actividades que ayuden al usuario a salir del problema, y otra extrospectiva, en la que se necesitan a otras personas para salir del mismo. Si no se da una exteriorización, se puede entrar en lo que se denomina un “feedback loop positivo” que en este caso consiste en el encierro del usuario ante el problema, un aislamiento en el que no se enfrenta a ninguna amenaza y, por lo tanto, se siente seguro. El cerebro, al sentirse seguro, toma esta respuesta como la “adecuada” y repite el proceso hasta que el aislamiento se torna en un problema serio.

Ilustraciones basadas en testimonios de personas con depresión

Testimonios tomados de: Alonso, J. R. (2014, 9 octubre). Personas deprimidas describen su depresión. Neurociencia – El blog de José Ramón Alonso. https://jralonso.es/2014/10/09/personas-deprimidas-describen-su-depresion/ [Ingresado 12 Feb. 2020].

Propuesta – Diagnóstico, propuesta urbana y arquitectónica

Habiendo entendido al usuario y sus necesidades, paso a escoger el siguiente sector en Chapinero, en Bogotá, con una escala más reducida para entender las amenazas que este presenta para el usuario y crear una solución a nivel urbano.

Desde un punto de vista urbano se plantean cinco sectores de tratamiento que nacen del entendimiento de las dinámicas actuales del sector. Tratamiento convencional en el eje de la calle 53, desfogue en el eje de la calle 57, alterno en el eje de la calle 60, espiritual en el triángulo formado entre las calles 63 y 64 y finalmente entretenimiento en la parte norte, sector donde se juntan la Avenida Caracas y la carrera 13.

Después de establecer los sectores, se elaboran unas matrices para determinar los programas que se pueden encontrar en cada uno de estos. Para crear una transición lógica entre los diferentes sectores, se hacen unos cruces de estas matrices programáticas. Obteniendo como resultado unas actividades que actuarían como transición entre los diferentes sectores propuestos.

Se plantean unas vías para ser intervenidas y edificaciones en dos niveles. Nivel principal con equipamientos que actúen como detonantes, al que se complementa con otras pequeñas edificaciones que serán adaptadas para establecer programas que actúen como soporte de los equipamientos detonantes. Posteriormente, se hacen unas intervenciones de urbanismo táctico en las calles escogidas en la propuesta urbana para poder caracterizar cada sector. Como resultado, la propuesta urbana busca promover la interacción social y generar comunidad por medio de pequeños dispositivos que actúen como zonas de encuentro a lo largo del eje de la propuesta.

EL PROYECTO: Equipamiento de educación y exposición con énfasis en tecnología

El planteamiento de este equipamiento surge al entender la educación como motor para promover el encuentro y la capacidad que tiene para establecer relaciones horizontales. El equipamiento busca generar el concepto del “acontecimiento” mediante actividades que “cambien el planteamiento de lo que se percibe como realidad”. Se plantea un equipamiento que permita soñar, crear y dar una representación de lo que es el mundo para el usuario o lo que le gustaría que fuera mediante la tecnología con realidad virtual y aumentada, partiendo de la idea de la información como microhistorias audiovisuales.

Localización

Barrio Chapinero, Bogotá, Colombia /  Sector de entretenimiento de la propuesta

El edificio, además, tiene en cuenta la necesidad de introspección y extospección del usuario, por lo que se divide en dos principales partes: experimentación como la parte introspectiva en donde el usuario explora, crea y puede tener una relación consigo mismo. En este punto se da la posibilidad de generar comunidad en torno a la exploración artística/virtual. Tras haber tenido esta parte introspectiva de creación, se da la opción de salir y “ser reconocido” en la parte expositiva del edificio, dándole así al usuario un sentimiento de satisfacción para crear un “feedback loop positivo” que, en este caso, sí beneficia al usuario y le da una alternativa a su problema.

Plantas

El equipamiento se plantea como la puerta de entrada al sector ya que en el lote confluyen todas las dinámicas urbanas del territorio por ser la unión entre la Avenida Caracas y la carrera 13. Se mantiene la tradición atávica del lugar dejando la plaza de flores como acceso principal que enmarca el edificio y el parque de centro de manzanas planteado en la propuesta urbana. Teniendo en cuenta la necesidad de generar sombra en la plaza para el confort del usuario y la protección de las flores en venta, se hace un estudio de radiación tomando los datos de los meses con más radiación del año, abril y mayo, para generar un mapa de calor que es usado como parámetro para el diseño de una cubierta compuesta por tres capas. Una capa inferior y superior con patrones compuestos por cuadrados y triángulos y una capa intermedia con la estructura correspondiente y unos paneles translúcidos que ayudan al recogimiento del agua para el uso interno del equipamiento. Para determinar los colores de los paneles de la cubierta, se toma la gama de colores del autorretrato “Sel Portrit With a Straw Hat” de Vincent Van Gogh, teniendo en cuenta que pertenece al movimiento Neoimpresionista en el que los autores daban su representación personal de la realidad. El uso del color se hace importante para el tratamiento del usuario puesto que, con colores pasteles y cálidos se obtiene un ambiente más natural y tranquilo que proporciona ayuda psicológica al usuario.

Cortes transversal y longitudinal
Fachadas oriental y occidental
Fachadas norte y sur