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Esta entrevista fue realizada a finales de 2019 a Lorenzo Fonseca, director de PROA, por una revista mexicana de turismo que no concretó su publicación. Consideramos que con las preguntas se logra una mirada general a la arquitectura colombiana, con énfasis en la arquitectura moderna, que puede interesar a nuestros lectores.

 

1. Desde tu experiencia ¿cuáles serían las cinco obras de arquitectura moderna que podrías destacar como las más icónicas?

Una circunstancia de la arquitectura moderna colombiana es que completa ya cerca 80 años de vigencia, lo que hace muy complejo responder la pregunta. Sin embargo, avancemos organizando la selección por décadas.

Al final de la década de los años 40 la primera en la lista debe ser la Imprenta de la Universidad Nacional (hoy Museo de Arquitectura) diseñada por Leopoldo Rother y construida en 1948 (ver imagen de entrada a este artículo. Foto: Agencia Patrimonial). ¿Por qué? Por ser la primera obra que sintetiza la esencia de lo que la arquitectura moderna debe ser: organización espacial lejos de la simetría, innovación en los métodos constructivos y una novedosa volumetría ajena a todo lo construido anteriormente.

En las décadas de los años 50 y 60 se debe destacar las construcciones de la firma de arquitectos Obregón & Valenzuela, especialmente el aporte evidente en los diseños de las viviendas unifamiliares y los edificios de apartamentos que expresan espacialmente la manera moderna de vivir.

A finales de la década de los años 70 fue diseñada en Cartagena la Casa de Huéspedes Ilustres por el arquitecto Rogelio Salmona. Obra en la que confluye la decantación de espacialidades y materiales vigentes en nuestro medio para dar como resultado un juego de espacios abiertos, canales de agua, vegetación y construcciones que reflejan el contexto y ofrecen un sitio idóneo para que la Presidencia de la República pueda alojar a quienes le dan el nombre: “huéspedes ilustres”.

Casa de Huéspedes Ilustres, Cartagena. Páginas de PROA 318, 1983.

 

La década de los años 80 evidenció la creatividad espacial del arquitecto Herbert Baresh, quien propuso interesantes innovaciones constructivas recuperando tradiciones constructivas ancestrales a la vez que involucró novedosas propuestas tecnológicas. Su creativa capacidad en la organización espacial de las propuestas junto con su adecuada adaptación a las determinantes de terrenos usualmente pendientes es de admirar. Se plasma esta obra en varias viviendas construidas en la Reserva Floresta de la Sabana en las afueras, al norte, de Bogotá.

Viviendas diseñadas por Herbert Baresch. PROA 375, 1988.

 

La década de los años 90 tiene un ejemplo destacado en la sede de exposiciones temporales que el arquitecto Enrique Triana diseñó para el complejo cultural del Banco de la República en pleno centro histórico de la ciudad. Ejemplo contemporáneo de la acertada urdimbre de lo nuevo y lo antiguo en una manzana histórica con un planteamiento espacial y volumétrico de alta calidad por su sencillez y depuración, característica de la obra arquitectónica de este arquitecto.

Las décadas de este siglo han estado caracterizadas por la necesidad de responder a la urgente demanda de la población sin techo por lo que el Estado ha volcado su interés en la solución de lo que ha denominado “vivienda de interés social (VIS)” y “vivienda de interés prioritario (VIP)”, políticas y programas para lograr soluciones masivas de primera prioridad. Fenómeno que, con la recursividad que caracteriza la profesión, no se ha aprovechado para mostrar soluciones adecuadas acordes con las necesidades de sus futuros usuarios y con los recursos disponibles. No obstante en el país un grupo de arquitectos destacado sigue produciendo buena arquitectura, la que, por el desequilibrio numérico frente a las soluciones masivas, tiende a pasar desapercibida. Los anuarios de arquitectura colombiana recogen una muestra significativa de esa buena arquitectura.

 

2. En términos de patrimonio qué obras de Colombia han recibido reconocimiento internacional

Equivalente a las circunstancias de la anterior respuesta, el transcurso de tanto tiempo en nuestro territorio ha permitido la acumulación de obras patrimoniales lo que me obliga a utilizar cortes cronológicos en nuestra historia para exaltar en cada período la obra significativa.

 

Periodo precolombino (antes del siglo XV)

Las huellas de un asentamiento precolombino en las cumbres de la Sierra Nevada de Santa Marta, conocido como Buritaca 200 o popularmente como Ciudad Perdida, es una muestra de una organización espacial en terrazas circulares y anillos que responden a las exigencias de la abrupta topografía del sector y que demuestra un alto grado de desarrollo en el manejo de taludes, escaleras y superficies empedradas.

 

Periodo Colonial (siglos XV a XVIII)

El conjunto amurallado de la ciudad de Cartagena, declarado por la Unesco como parte del Patrimonio de la Humanidad, es un ejemplo de excepción en la América hispánica por sus dimensiones y su construcción. Cuenta con diferentes castillos y baluartes que recuerdan la época de la España Imperial resultado de sus múltiples riquezas obtenidas en el Nuevo Mundo. La ciudad amurallada cuenta con innumerables muestras de las construcciones de esa época, entre ellas sus iglesias, conventos e innumerables mansiones. Se ha convertido hoy en un baluarte del turismo exclusivo de la globalización.

 

Periodo republicano (siglo XIX hasta 1920)

Esta época de afianzamiento de la nacionalidad colombiana, después de la independencia de comienzos de siglo XIX requirió la construcción de grandes edificios que respondieran a las exigencias de una nación naciente con requerimientos de oficinas para alojar las dependencias de la administración del Estado. Quizá el más significativo es la del Capitolio Nacional, pensado inicialmente para alojar los tres poderes: legislativo –congreso–, ejecutivo –presidente– y judicial –cortes–. Diseñado por Thomas Reed se inicia la obra en 1848 y se culmina 80 años después. Su arquitectura buscó como componente de ruptura la diferencia de la tradicional arquitectura colonial de origen español y asumió el lenguaje neoclásico de moda en la cultura europea con componentes de la arquitectura clásica griega. Es una obra monumental para nuestro medio, de 80 x 80 metros, y que ahora sirve para la rama legislativa.

 

Periodo contemporáneo (a partir de 1920)

Como se mencionó en la pregunta anterior, la arquitectura moderna colombiana, al llevar más de 80 años de vigencia, cuenta con varias obras que ya son consideradas parte del patrimonio de la nación. Mencionaré dos de ellas:

El campus de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, que se gestó en la década de los años 30 y empezó su construcción en la siguiente década. Fue innovadora en varios aspectos: introdujo en el país la noción de campus universitario, totalmente desconocida hasta ese momento, como elemento de ruptura afín con la nueva pedagogía que se planteó entonces. También y muy importante fue precursora del lenguaje moderno en la arquitectura nuestra.

Imagen satelital del campus de la Universidad Nacional, Bogotá. Google Maps.

 

Las Torres del Parque, conjunto de vivienda multifamiliar construida cerca a los cerros bogotanos por el arquitecto Rogelio Salmona en la década de los años 60. Es un planteamiento novedoso desde muy variados aspectos: su ubicación en el terreno muy próximo a un parque público de carácter distrital, en un terreno inclinado, con un planteamiento formal muy novedoso que se conjuga con los cerros de fondo y que además permite su visual.

 

3. ¿Qué caracteriza la arquitectura moderna colombiana?

A lo largo del tiempo la construcción de la cultura colombiana se ha llevado a cabo en un exuberante y generoso medio natural característico del trópico andino con una muy variada situación climática y topográfica. Esta condición contrasta con la producción arquitectónica en cada uno de sus momentos históricos, siempre caracterizada por un alto grado de austeridad, sencillez y sentido de las proporciones: la arquitectura moderna colombiana es clara expresión de estas características y es por ello que se destaca en el ámbito iberoamericano.

Existe una total coherencia entre los componentes que definen el todo: claridad en la composición y organización espacial, lógica y aporte en sus procesos constructivos, proporción en sus propuestas volumétricas y un lenguaje arquitectónico sobrio, escueto, sin alardes. La mesura en el manejo de materiales y la clara composición de la fachada dan como resultado un conjunto armónico que nunca disuena, que se mimetiza en el paisaje sea éste natural o urbano.

El uso del ladrillo cosido a la vista, material de origen remoto tradicional en nuestro medio, se ha convertido en un componente que por su refinado manejo en las superficies exteriores y en los espacios interiores le otorga identidad a la arquitectura contemporánea colombiana. Sin embargo, esto no excluye el acertado manejo de otros materiales en fachada –muros afinados, fachadas en vidrio– que por su equilibrada combinación están presentes en otros destacados ejemplos arquitectónicos.

Necesario mencionar que, a menor escala, la reciente influencia en nuestro medio de un gusto que denomino de “nuevo rico” ha propiciado exagerados lenguajes que, por contraste, exaltan aún más la buena arquitectura colombiana.

 

4. ¿Y la arquitectura colombiana en el exterior?

En términos generales la producción arquitectónica colombiana se puede ver internacionalmente a través de dos fenómenos de gran interés. Por una parte, el fenómeno de las bienales; por otra, el fenómeno de las exposiciones.

 

Las bienales

La Bienal Colombiana de Arquitectura nace en la década de los años 60, organizada por la Sociedad Colombiana de Arquitectos (SCA). Certamen que no solo hace una cuidadosa selección de la producción del país, con el aporte de idóneos jurados internacionales, sino que edita una publicación que destaca junto con las obras ganadoras las obras seleccionadas. Llega ya a su versión 26. La Bienal en su estructura operativa incluye la producción de un juego de afiches con las obras ganadoras para exponerla simultáneamente no solo en diferentes ciudades del país donde tiene sedes seccionales la SCA sino también en otros países, en ocasiones promovidas por los agregados culturales de las embajadas.

Las bienales de arquitectura que se organizan en otros países latinoamericanos –las de Quito y de Buenos Aires, entre otras– acogen en cada convocatoria obras de otros países, incluido Colombia, y con mucha frecuencia son seleccionadas y premiadas obras participantes de nuestra arquitectura.

A comienzos de este siglo, 2002, se creó en Nueva York una seccional de la SCA que agrupa arquitectos colombianos que ejercen su profesión en el exterior. En 2012, para celebrar 10 años de su constitución, organizó la primera versión del Premio Arquitectura Diáspora Colombiana (PAD), cuyo lema fue “Un espacio para el encuentro”, que contó con la participación de más de 60 proyectos construidos en más de 15 países. El resultado fue tema de una publicación que recogió las obras escogidas. Se inició así una actividad bienal que ya completa tres publicaciones que incluyen obras significativas a lo largo y ancho del planeta.

La Fundación Rogelio Salmona, constituida en 2009 en Bogotá, celebró su quinto aniversario de creación con la entrega del primer ciclo del Premio Latinoamericano de Arquitectura Rogelio Salmona: espacios abiertos/espacios colectivos con el que se busca incidir en las ciudades a través del legado del destacado arquitecto Rogelio Salmona. El premio, de carácter latinoamericano, es bienal y se entrega a obras construidas que demuestren crear espacios abiertos aprovechados por la comunidad, por lo que deben cumplir un mínimo de 5 años de uso. Se diferencia de otros certámenes al partir de un cuidadoso proceso de identificación, selección y estudio de obras por parte de un grupo de reconocidos expertos que concluye con la elección de una única obra entre el grupo de obras seleccionadas. Su objetivo es convertirse en un observatorio sobre las mejores prácticas de la arquitectura que construyen ciudad a través de sus espacios colectivos significativos.

En este momento se cuenta con la publicación de cada uno de los tres ciclos convocados y premiados y se organiza el Cuarto Ciclo 2020.

 

Las exposiciones

La arquitectura moderna colombiana ha sido recurrente tema de exposiciones de talla internacional que cuentan con sus correspondientes publicaciones. Se enumeran algunas en secuencia cronológica.

 

Década de los años 70

El Centro Colombo Americano, institución que en el país forma interesados en el idioma inglés, promovió a través de su asesor, el arquitecto Eric Witzler, una muestra fotográfica de la arquitectura contemporánea en Colombia. La pesquisa para respaldar esa muestra llevó a una cuidadosa investigación (dirigida por Alberto Saldarriaga y el aquí entrevistado) que cubrió los orígenes de esa arquitectura de tal forma que la intención original se transformó en la publicación del libro Aspectos de la Arquitectura Contemporánea en Colombia y una muestra fotográfica que lo promoviera. Publicación y exhibición tuvieron trascendencia internacional.

 

Década de los años 80

A comienzos de esta década, la arquitecta francesa Anne Berty visitó Colombia para investigar acerca de la arquitectura moderna colombiana y cayó seducida por el manejo del ladrillo a la vista y la calidad de las construcciones que se hacen en el país. Su visión de la arquitectura de ese momento se convirtió en una cuidadosa publicación Architetures Colombiennes. Alternatives aux modeles internationaux que sustentó una exposición montada en el Centro Georges Pompidou de París, la que puso en evidencia y exaltó una novedosa y un tanto desconocida manera de responder a las necesidades actuales del país con lenguajes arquitectónicos muy atractivos.

 

Comienzos del siglo XXI

La investigación de la arquitectura moderna en Colombia, que llevó a cabo un grupo de profesionales multinacionales liderados por los arquitectos María Pía Fontana y Miguel Y. Mayorga dio como resultado la publicación El espacio urbano moderno. El conjunto Tequendama-Bavaria 1950-1982 y la exposición itinerante sobre ese tema, que se inauguró en Barcelona.

 

Segunda década del actual siglo

Entre las funciones de la Fundación Rogelio Salmona, mencionada arriba por la creación del Premio Latinoamericano de Arquitectura, está la estructuración de una muestra de la obra del arquitecto Rogelio Salmona que con el nombre de Rogelio Salmona: espacios abiertos/espacios colectivos, además de montarse en diversas ciudades del país (Bogotá, Manizales, Medellín, Barranquilla, Cali, Popayán), ha tenido la oportunidad de admirarse en Buenos Aires, Santiago de Chile, Quito, Cuenca, Guadalajara, Washington, Sevilla, Madrid, Alcalá de Henares, Lisboa, París, Roma, Helsinki, Seúl y Tokio. Importante resaltar los elogiosos informes de prensa de cada uno de los sitios que visitó la exhibición.

 

5. ¿Qué tipo de arquitectura predomina en Colombia?

Como se mencionó anteriormente, el Estado colombiano en tiempos recientes ha volcado su interés a la solución del déficit de vivienda para la población que por sus ingresos no cuenta con los recursos para adquirir vivienda propia. Por ello ha planteado como prioritaria la búsqueda de soluciones que tienden a ser masificadas. Fenómeno que profesionalmente no se ha aprovechado para demostrar la recursividad necesaria en el logro de soluciones adecuadas a las necesidades según los recursos económicos y tecnológicos disponibles. La tendencia erróneamente ha sido lograr la máxima cantidad de soluciones con el mínimo de área y a un bajo costo, situación que desconoce las necesidades del usuario y se basa más en la rentabilidad de la inversión para el constructor. Negocio que está en manos de unas pocas empresas más interesadas en la utilidad de su inversión que en la solución adecuada de las necesidades del usuario en un país con drásticos contrastes en clima, topografía y condiciones culturales. En estos casos la esencia de la arquitectura se deja de lado y la solución se convierte en “industria de la construcción” con un drástico detrimento del ejercicio profesional. La magnitud de metros cuadrados que surgen de esta “industria” lamentablemente tiende a opacar la buena arquitectura que se sigue produciendo en el país.

Octubre de 2019