Teléfonos +57 1 287 3515 / +57 1 245 6447 / Calle 40 No. 19 - 52 Bogotá D.C. info@proaarquitectura.co

2020 Reflexiones alrededor de la cultura

Por el Arq. Jorge Caballero

 

Reflexión sobre la valoración[1] (3)

Se debe retomar la línea de reflexión central: cultura. Allí vimos que el contexto donde tiene lugar el encuentro entre un objeto (a seleccionar, elegir y/o estimar) y un sujeto (que valora) se puede equiparar a la cultura dentro de la que tiene lugar o se ubica el objeto y donde, el sujeto, aprendió y es resultado vital de sus legados o patrimonio.

La noción de contexto vino acompañada con el cambio de interpretación del valor como una cualidad irreal (que tuvo y primó durante un siglo) por una cualidad estructural (en el presente). Esto quiere decir que es dentro de una estructura de relaciones donde se puede adelantar la reflexión sobre el valor donde, por ejemplo, se puede plantear para avanzar en estas reflexiones, las siguientes preguntas que a grandes rasgos dieron inicio a las profundas, profusas e inacabadas discusiones filosóficas alrededor de la axiología:

  1. ¿Los valores son intrínsecos al objeto?, o,
  2. ¿Los valores se los adjudica el sujeto al objeto?

 

Sobre la primera, haciendo una gran y atrevida síntesis (sólo para hacerla operativa), eso querría decir que los objetos cargan sus valores y el sujeto simplemente los observa, los comprende y los vuelve inteligibles: los describe y define.

Sobre la segunda, en otra gran y atrevida síntesis, resulta que los sujetos son los únicos que exclusivamente le otorgan los valores a los objetos que observan y hacen inteligibles: el objeto es un lienzo en blanco, en términos de valores, entonces el sujeto los encuentra y se los adjudica.

Lo de esas inacabadas discusiones filosóficas sigue siendo válido y como se dijo ya, para poder aprovechar ese nuevo fruto filosófico de la axiología hubo que acoger el contexto dentro del cual una estructura tríadica racional permite conciliar esas posiciones:

El objeto (objetivo, en su sentido perceptual) creado por un sujeto que quiso expresar algo a través de él y el sujeto que cuenta con una experiencia vital, una formación y unas preferencias (todas ellas subjetivas), se encuentran dentro de un contexto (cultura) donde se ponen en juego esas relaciones estructurales.

El producto de estas relaciones estructurales, o bien, se pueden verificar (y resultaría engorroso y un tanto inútil tratar de explicar) cuando un objeto se torna valioso para una comunidad a lo largo de un extenso periodo de tiempo y en un espacio geográfico indeterminado; o, bien, se pueden identificar (mediante procesos racionales analíticos) cuando, intencionalmente (con miríadas de distintas intenciones), se quieren señalar los valores en un objeto con fines específicos, entre los que nos interesan aquí, los valores patrimoniales.

Lo que se acaba de exponer se ha puesto, hay que reconocerlo, en los extremos del blanco y negro, pero simplemente con fines de claridad y precisión. En la vida real, los grises entre un extremo y el otro, pueden tener muchísimas gradaciones. Tal como se dijo de la axiología que tiene polaridad y jerarquía (niveles), para su aplicación en la realidad existencial y racional, eso se debe tener siempre presente.

[1]Tal como quedo absolutamente claro en la primera reflexión sobre axiología, ésta, en términos coloquiales, se refiere esencialmente al valor, al valer, a los valores, así que de aquí en adelante esta línea de reflexión se titulará: valoración.