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2020 Reflexiones alrededor de la cultura

Por el Arq. Jorge Caballero

 

Reflexión sobre la axiología: valoración[1] (2)

¿Tiene algún sentido hablar de valores en 2021?

Pareciera atrevido –por ser un tema de filósofos- e inútil, reflexionar sobre este tema de los valores, en general y en la actualidad. Sin embargo, es evidente que la crisis actual del mundo es una CRISIS DE VALORES: simple y llanamente. Recuperar “el valor de los valores”, dentro de la sociedad contemporánea, es una acuciante necesidad[2].

Si bien, quien esto escribe no pretende disertar sobre las profundidades filosóficas de un tema tan álgido, si busca que en lo que respecta a su aplicación en los temas del patrimonio (tema igual de universal que el de los valores) pueda ofrecer elementos que le permitan al lector interesado, entender en alguna medida cómo se puede aplicar dentro de ese campo específico que es el que aquí nos convoca.

Para lo que sigue se debe partir de una realidad incontestable: todos y cada uno de nosotros hacemos “valoración” en nuestra vida rutinaria: cuando elegimos nuestro traje del día, cuando elegimos un automóvil en vez de otro, cuando preferimos una música diferente a otra, cuando seleccionamos el menú del almuerzo, etc. Así que, si nos hacemos conscientes de eso, todo lo que presenta a continuación puede ser más claro y sencillo.

Para ampliar lo anterior debo remitir a la Reflexión sobre patrimonio (2) Proceso cronológico, porque esa reflexión permite entender que así como en todo ámbito de la vida presente debemos seleccionar o elegir, también a lo largo de la historia y en lo que se relaciona con el patrimonio, la humanidad ha tenido que valorar para elegir lo que considera valioso para sí propio (y por eso lo atesora, cada uno), así mismo se valora para todos, cuando se trata de una comunidad.

Nunca nos detenemos a valorar, por ejemplo, el lenguaje o las lenguas, como legado de nuestros más lejanos antepasados que debieron recorrer milenios nominando el mundo y poco a poco lograron comunicar las emociones y los sentimientos y las ideas: todo ello patrimonio común de toda la humanidad. De ahí que al desaparecer una lengua aborigen (por ejemplo) implique que se ha perdido un universo en sabiduría.

En el proceso existencial de cualquier ser humano, entonces, lo que sucede con sus ámbitos espaciales y temporales es que poco a poco va adquiriendo y haciendo propios (sin ningún tipo de raciocinio consciente) todos los legados: primero de la madre y el padre (si ha tenido la fortuna de contar con los dos y si ellos son verdaderos padres) alrededor de la cuna y el pecho materno; luego se amplía a los espacios de la casa y, si es posible, de otras casas dentro de una familia ampliada; más tarde al territorio del vecindario con calles y parques donde aportan los vecinos, los otros niños más que los adultos; paralelo aparecen los espacios educativos que amplían el espacio urbano (o rural, o de naturaleza) donde aportan los profesores y compañeros. Con esto queda con su arsenal de legados (patrimonio común) básicos que deberán servirle para su desempeño social. En todo ello, por supuesto, subyacen los valores, ya sean estos morales, económicos o sociales, etc.

[1]Tal como quedo absolutamente claro en la primera reflexión sobre axiología, ésta, en términos coloquiales, se refiere esencialmente al valor, al valer, a los valores, así que de aquí en adelante esta línea de reflexión se titulará: valoración.

[2] Precisamente los filósofos afirman que “La axiología puede ser el sostén de la actividad creadora y servir para esclarecer los problemas éticos, estéticos, políticos, sociales y educativos.” FRONDIZI, Risieri (1981, cuarta reimpresión). ¿Qué son los valores? Fondo de Cultura Económica (México).