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Reflexión general sobre cultura (1)

La cultura, como conjunto de la producción simbólica de la humanidad, se refleja en toda su producción material. La cultura se puede concebir, de manera sencilla y con un fin meramente operativo, como el resultado tangible e intangible de la interacción de las comunidades humanas (desde los homínidos) con su territorio (geográfico) fundamentada y soportada en su memoria individual (tradicional / mítica) y/o colectiva (histórica / simbólica).

 

Ese resultado tangible e intangible ha sido englobado bajo la palabra “patrimonio”. El patrimonio, como sustantivo ha devenido a través de los tiempos en acepciones diversas y cambiantes pero siempre asociado a los bienes que una persona o una comunidad posee y que hereda a sus descendientes consanguíneos (heredad familiar) o grupos humanos vinculados o exógenos (heredad cultural).

 

Se puede colegir de lo anterior que con la cultura y el patrimonio pasa lo mismo que sucede con la paradoja que plantea la pregunta: ¿fue primero el huevo a la gallina?. Según los últimos avances de la física cuántica, los dos sucesos se pueden verificar simultáneamente (¡¡¡). El caso es que para que la cultura pueda darse requiere del patrimonio heredado y el patrimonio es el resultado ineludible de la actividad cultural.

 

El tiempo y el espacio

 

La dimensión existencial del ser humano tiene lugar dentro de la dimensión espacial y se desarrolla a lo largo de la dimensión temporal. Dos tópicos que han sido motivo central de la filosofía dentro de todos y cada uno de los grupos humanos que han existido en este planeta. Diversas visiones y profundas reflexiones siguen siendo desarrolladas y su complejidad y amplitud rebasan por completo la capacidad de quien esto escribe. Se asume y acepta la realidad fáctica de que nuestros cuerpos se mueven dentro de espacios y nuestra mente ordena y recuerda o imagina los momentos que marcaron o marcarán la sucesión de la existencia

 

Para las comunidades humanas esa dimensión espacial es su territorio geográfico (paisaje) que reconoce, apropia y transforma con base en su comprensión individual del mundo y dentro de la memoria colectiva (conjunto simbólico de su cultura) del grupo humano del cual es partícipe. Dicho reconocimiento, apropiación y transformación a través de la acción de valorar (axiología: jerarquía y polaridad de los valores) que usualmente parte del interés individual, en primer lugar y por el interés colectivo, en segundo lugar, culmina en la designación de un patrimonio común. Todo lo anterior se constituye en un Paisaje Cultural,

 

Con este preámbulo se propone desarrollar tres líneas discursivas que se espera tengan puntos de inflexión o de encuentro y secuencias armónicas que lleven a que cada uno de ustedes pueda construir sus propias concepciones y visiones sobre el papel que tiene la cultura en nuestro compromiso con la Casa Común que planteó el papa Francisco. En este caso y por razones de experiencia, formación y convicción, a partir de los tres componentes que se han querido plantear en los párrafos anteriores alrededor de la cultura: patrimonio, paisaje cultural y valoración.