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2020 Reflexiones alrededor de la cultura

Por el Arq. Jorge Caballero

Es inevitable imaginar que desde los homínidos el territorio de recolección o de caza o de refugio constituyó un espacio natural “apreciado” por ellos. Este es el sentir fundante de la relación de aprecio que toda comunidad tiene por su territorio. Como origen occidental del constructo mental, el paisaje se puede encontrar, como muchas otras cosas, en la selección que hacían los griegos dentro de sus territorios de los lugares para construir los templos, pues los elegían por ser los más bellos recintos naturales. De esos momentos a la realidad actual hay avances substanciales:

El paisaje es un concepto clave de la geografía contemporánea tanto en las lenguas romances como en las germánicas. Originalmente, el paisaje es la porción del espacio que ve el observador y que puede representar (Cosgrove 2002; Jackson 2008; Brunet et al. 1992). Es, de hecho, la representación plasmada en una tabla, en un papel, en un lienzo o napa. De ahí surge la palabra mapa (Ramírez-Ruiz 2006). El paisaje es como un mapa a escala local, pero no presenta una vista ortogonal del área que abarca sino más bien oblicua.

Entre el público no especializado, la palabra paisaje evoca instantáneamente a un pintor con su caballete encaramado sobre una colina pintando lo que percibe en el valle. Esta asociación entre el pintor y la parte del mundo que intenta representar es históricamente correcta.

En un inicio, la pintura creada tenía el objetivo de ser llevada a otro ambiente y producir en diferentes observadores la sensación de ver el lugar representado, aunque no de olerlo, de penetrarlo ni de caminarlo. Era una apuesta visual y, en este sentido, el paisaje en el cuadro era una ficción.[1]

 

La geografía actual ha dado a la palabra paisaje un uso muy amplio que lo presenta como un objeto de análisis espacial que permite ver el conjunto sin desintegrar sus elementos. Unos de estos elementos materiales son de origen natural y otros de origen humano, y en ambos casos conocer el paisaje también implica estudiar lo que estos elementos significan culturalmente. Mantener unidas las variables ambientales y culturales es una característica que forma parte de la esencia de la geografía. Con ello, surgieron importantes corrientes de estudio sobre el paisaje tanto en el Viejo Mundo como en el Nuevo.

Uno de los más importantes cambios en la disciplina geográfica en el siglo XX, aquél que puede considerarse como el fundamento de la aparición de la geografía cultural, es la concepción de paisaje como interrelación naturaleza – ser humano. El cambio de paradigma permitió comprender que el paisaje no está dado, no es inmutable ni naturalmente concebido. Por el contrario, como bien lo planteó Carl Sauer, tiene una expresión cultural y es resultado de las interacciones humanas, biológicas y físicas que con el espacio se dan en un tiempo definido. La comprensión del paisaje como una construcción social y la simultánea inserción de la dimensión cultural en este proceso, a partir del giro cultural, permitió ampliar la definición de paisaje. Al involucrar las acciones de los diferentes grupos sociales en el medio natural el paisaje se complejizó y se extendió más allá de la tradicional delimitación circunscrita al campo visual (1). Es a partir de este contexto histórico, a finales de la década del 70, que la geografía cultural adquiere su carácter de “nueva”, al considerar el paisaje como construcción social y proyección cultural e incluir en su estudio aspectos pertenecientes a las geografías.[2]

 

A lo largo del siglo XX, otras disciplinas, como la ecología o la arquitectura, han retomado la palabra paisaje, pero la han desprovisto de esta riqueza epistemológica. La categoría Paisaje evolucionó y fue enriquecida por la ciencia de la geografía humana hasta convertirse en un instrumento de planeación y manejo de los territorios entendidos desde la perspectiva de paisajes como apropiación por parte de las comunidades humanas.

[1] Fernández-Christlieb, Federico (s.f.). El nacimiento del concepto de paisaje y su contraste en dos ámbitos culturales: el viejo y el nuevo mundo. México: Instituto de Geografía, Universidad Nacional Autónoma de México.

[2] Díaz Cruz, Nathaly (s.f.). El ordenamiento y gestión de los paisajes. Candidata a magíster en Geografía. Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá. (1) La definición otorgada oficialmente al paisaje, no solo en idioma español, como ejemplifica Don Mitchell (2005), le reduce a su connotación de imagen visual.